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NOSOTROS, los jesuitas, queremos compartirles las
CARACTERÍSTICAS DE NUESTRO MODO DE PROCEDER (Congregación
General XXXIV de la Compañía de Jesús) presentación "Nuestro
modo de proceder" es una expresión familiar y querida de los jesuitas,
desde sus orígenes. Gustó también a los reunidos en la Congregación General
34 que, con el decreto conclusivo así titulado, quisieron comunicar, al final
de la Congregación, dos mensajes. Proviniendo de
muy diversas naciones y culturas, hablando lenguas diferentes, actuando en medio
de situaciones sociales a menudo contrarias, nos reconocemos y deseamos ser
reconocidos por características de una conducta inspirada por un estilo
inconfundible: no exclusivo, pero sí característico. Conscientes de
vivir en las diversas partes del mundo un tiempo de éxodo y peregrinación,
creemos que las características más decisivas de nuestros orígenes
constituyen también horizontes que abren caminos convergentes al futuro de
nuestra misión. Así, con
lealtad al pasado y esperanza de futuro, el decreto sugiere algunas de las
características de esta identidad: profundo amor personal a Jesucristo,
contemplativos en la acción, cuerpo apostólico en la Iglesia, en solidaridad
con los más necesitados, en compañerismo con otros, penetrando el celo apostólico
con el estudio y la instrucción, hombres enviados y siempre disponibles para
nuevas misiones, siempre en busca del "magis". El decreto se
esfuerza por detallar en términos contemporáneos estas características de
nuestro modo de proceder, de nuestro "modo de orar, de vivir, de
actuar". Pero cada uno de los desarrollos va introducido por algun texto de
los documentos fundacionales, entrañablemente familiares. El documento
termina con la oración del padre Arrupe que los lectores encontrarán también
en la contraportada. decreto SUMARIO: El
modo de proceder de la Compañía (1). Características a subrayar hoy (2). 1.
Profundo amor personal a Jesucristo (3-5): Compañeros de Jesús (4). El don
contracultural de Cristo (5). 2. Contemplativos en la acción (7-8): Trabajo de
Dios en todas las cosas (7). Colaborar con Dios y a su manera (8). 3. Un Cuerpo
apostólico en la Iglesia (9-11): Compañía de amor (10). Al servicio del Señor
y de su esposa, la Iglesia (11). 4. En solidaridad con los más necesitados
(12-14): Predicando en pobreza (13). Aprendiendo de los pobres (14). 5. Compañerismo
con otros (15-17): Preparar la venida del Reino requiere cooperación (16). Una
amplia red de relaciones (17). 6. Llamados a un ministerio instruido (18-20):
Humildes e instruidos (19). Capaces de proponer alternativas (20). 7. Hombres
enviados, siempre disponibles para nuevas misiones (21-24): Para acudir a las
necesidades más desatendidas (22). Disponibles para ser enviados a cualquier
parte del mundo (23). Deseosos de comunicar este espíritu de misión (24).
8.Siempre en busca del "magis" (25-27): Sentido del "magis"
(26). Una cierta agresividad apostólica (27). Conclusión (28-29): Una
especie de reto (28). La oración de Pedro Arrupe (29). 1. El modo de
proceder de la Compañía. Hay actitudes, valores y patrones de conducta que,
juntas, forman lo que se ha llamado el modo de proceder de la Compañía. Las
características de nuestro modo de proceder nacieron en la vida de San Ignacio
y fueron compartidas por sus primeros compañeros. Jerónimo Nadal escribe que
"la forma de la Compañía está en la vida de Ignacio"(1).
"Dios nos lo puso como un ejemplo vivo de nuestro modo de proceder"(2). 2. Características
a subrayar hoy. La CG 34 ha considerado cuáles de estas características
debemos subrayar especialmente hoy y qué forma han de revestir en las nuevas
situaciones y en los cambiantes ministerios en los que trabajamos. Sugerimos las
siguientes. 1. Profundo
amor personal a Jesucristo 3. Será aquí
demandar conocimiento interno del Señor, que por mí se ha hecho hombre, para
que más le ame y le siga(3). 4. Compañeros
de Jesús. Con remordimiento, gratitud y asombro, pero sobre todo con amor
apasionado, Ignacio primero, y luego cada jesuita siguiendo su ejemplo, ha orado
a "Cristo nuestro Señor delante y puesto en cruz" y se ha preguntado
"lo que he hecho por Cristo, lo que hago por Cristo, lo que debo hacer por
Cristo"(4). Esas preguntas brotan de lo íntimo
de un corazón conmovido por un profundo agradecimiento y amor. Esta es la
gracia fundacional que une nos a Jesús y entre nosotros mismos. "¿Qué
significa ser jesuita? Reconocer que uno es pecador y, sin embargo, llamado a
ser compañero de Jesús, como lo fue San Ignacio"(5).
La misión del pecador reconciliado es la misión de la reconciliación: el
trabajo de la fe que obra la justicia. El jesuita da gratis lo que gratis ha
recibido: el don del amor redentor de Cristo. 5. El don
contracultural de Cristo. Hoy llevamos este don contracultural de Cristo a un
mundo seducido por una autorealización egoísta, el lujo y la vida cómoda, a
un mundo que aprecia el prestigio, el poder y la autosuficiencia. En un mundo así,
predicar a Cristo pobre y humilde con fidelidad y valor conlleva esperar
humillaciones, persecución y hasta la muerte. Lo hemos visto en nuestros
hermanos bien recientemente. Pero aun así continuamos adelante con resolución
por "desear parecer e imitar en alguna manera a nuestro Creador y Señor
Jesucristo..., como sea la vía que lleva los hombres a la vida"(6).
Hoy como ayer, es la profunda identificación personal con Jesús, el Camino, lo
que caracteriza principalmente el modo de proceder de nuestra Compañía. 2.
Contemplativos en la acción 6. No dejaré
de recordar aquella gracia que tenía en todas las circunstancias, mientras
trabajaba o conversaba, de sentir la presencia de Dios y de gustar las cosas
espirituales, de ser contemplativo aun en medio de la acción; solía significar
esto diciendo: encontrar a Dios en todas las cosas(7). 7. Trabajo de
Dios en todas las cosas. El Dios de Ignacio es el Dios que trabaja en todas las
cosas: laborando por la salvación de todos, como en la "Contemplación
para alcanzar amor"; trabajando inmediata y directamente con el
ejercitante, según las Anotaciones 15 y 16; como Cristo, Rey Eternal, que
trabaja para liberar el mundo; dando comienzo, preservando, dirigiendo y
haciendo avanzar la Compañía de Jesús, como se dice al comienzo y fin de las
Constituciones. 8. Colaborar
con Dios y a su manera. Para el jesuita, por lo tanto, no sería adecuada una
respuesta cualquiera a las necesidades de los hombres y mujeres de hoy. La
iniciativa debe venir del Señor que labora en los acontecimientos y en las
personas aquí y ahora. Dios nos invita a unirnos a El en sus trabajos, con sus
condiciones y a su manera. Descubrir al Señor y unirnos a El, trabajando para
llevarlo todo a plenitud, es central en el modo de proceder de la Compañía. Es
el método ignaciano de discernimiento orante, que puede ser descrito como
"experiencia, reflexión, opciones, acción; todo ello en una constante
interrelación según el ideal del 'contemplativo en la acción'"(8).
A través del discernimiento apostólico, individual y comunitario, vivido en la
obediencia, el jesuita asume la responsabilidad de sus decisiones apostólicas
en el mundo de hoy. Tal discernimiento se abre para abarcar también la amplia
comunidad de compañeros con quienes trabajamos en la misión. 3. Un Cuerpo
apostólico en la Iglesia 9. Finalmente
decidimos afirmativamente, a saber, que... no deberíamos romper esta unidad y
compañía constituida tan divinamente sino más bien fortalecerla y
consolidarla aún más, formándonos en un solo cuerpo...(9). 10. Compañía
de amor. Los primeros jesuitas serían enviados, en cuanto fuera posible, en
grupos de al menos dos(10), siguiendo el
ejemplo de Jesús. Pero aun cuando estuvieran dispersos, los lazos de unión con
los superiores y entre ellos mismos permanecían fuertes a través de una
constante comunicación y de las cartas que urgía Ignacio y, de una manera muy
especial, a través de la cuenta de conciencia. Javier, atareado lejos de Roma
en las Indias, lo expresó lapidariamente: "Compañía de Amor"(11). 11. Al
servicio del Señor y de su esposa, la Iglesia. Los jesuitas de hoy nos unimos
porque cada uno de nosotros ha escuchado la llamada de Cristo, Rey Eternal. De
esta unión con Cristo fluye necesariamente el amor mutuo. No somos meramente
compañeros de trabajo; somos amigos en el Señor. La comunidad a la que
pertenecemos es el cuerpo entero de la Compañía, por dispersa que esté sobre
la faz de la tierra. Provenimos de muchas naciones y culturas, hablamos lenguas
diferentes, pero esta diversidad no amenaza, sino que enriquece nuestra unión.
En la oración compartida, en la conversación y en la celebración de la
Eucaristía, cada uno de nosotros encuentra los recursos espirituales necesarios
para una comunidad apostólica. Y en nuestro servicio al Señor y a su Esposa la
Iglesia, Pueblo de Dios, estamos especialmente unidos al Romano Pontífice, para
ser enviados a las misiones que él nos confíe(12).
Como hombres de Iglesia, no podemos menos que pensar con la Iglesia, guiada por
el Espíritu del Señor Resucitado(13). 4. En
solidaridad con los más necesitados 12. A mayor
gloria de Dios N.S. lo que principalmente en esta jornada de Trento se pretende
por nosotros... es predicar, confesar y leer, enseñando a muchachos, dando
ejercicios, visitando pobres en hospitales, y exhortando a los prójimos, según
que cada uno se hallare con este o con aquel talento para mover las personas que
pudiéremos a devoción y oración...(14). 13. Predicando
en pobreza. Ignacio y sus seguidores comenzaron su predicación en pobreza.
Trabajaron con los poderosos y los sin poder, con príncipes, reyes y obispos,
pero también con las mujeres de la calle y con las víctimas de la peste.
Conectaron su ministerio con los poderosos a las necesidades de los sin poder. 14.
Aprendiendo de los pobres. Hoy en día, sea cual sea nuestro ministerio, nos
hacemos solidarios con los pobres, los marginados y los sin voz, para que puedan
participar en los procesos que modelan la sociedad en la que todos vivimos y
trabajamos. Ellos, a su vez, nos instruyen acerca de nuestra pobreza como ningún
documento podría hacerlo. Nos ayudan a entender el sentido de la gratuidad de
nuestros ministerios, a dar gratis lo que gratis hemos recibido, a dar nuestras
mismas vidas. Nos muestran el modo de inculturar los valores del Evangelio en
situaciones donde Dios está olvidado. A través de esta solidaridad llegamos a
ser "agentes de inculturación"(15). 5. Compañerismo
con otros 15. ... por la
mesma razón del bien ser más universal, por la qual también la ayuda que se
hiciese a gentes grandes como a las Indias, o a pueblos principales o a
Universidades, donde suelen concurrir más personas, que ayudadas podrán ser
Operarios para ayudar a otros, deben preferirse(16). 16. Preparar
la venida del Reino requiere cooperación. La participación y la cooperación
con otros en el ministerio no es una estrategia pragmática motivada por una
disminución de efectivos, sino una dimensión esencial de nuestro actual modo
de proceder. Encuentra su raíz en la conciencia de que la preparación de
nuestro mundo complejo y dividido para la venida del Reino requiere una
pluralidad de dones, perspectivas y experiencias, tanto internacionales como
multiculturales. 17. Una amplia
red de relaciones. De esa manera cooperamos con laicos y laicas, con religiosos
y religiosas, sacerdotes y obispos de la Iglesia local donde servimos, con los
miembros de otras religiones y con todos los hombres y mujeres de buena
voluntad. En la medida en que desarrollamos una amplia red de relaciones
respetuosas y productivas, cumplimos la oración sacerdotal de Cristo: "que
todos sean uno" (Jn. 17,20). 6. Llamados a
un ministerio instruido 18. Después
que el dicho pelegrino entendió que era voluntad de Dios que no estuviese en
Jerusalén, siempre vino consigo pensando qué haría, y al final se inclinaba más
a estudiar algún tiempo para poder ayudar a las ánimas, y se determinaba ir a
Barcelona...(17). 19. Humildes e
instruidos. Ignacio comprendió muy pronto la necesidad de instrucción para el
servicio de la fe y el ministerio de la Palabra. En la Formula(18)
escribe: "este Instituto pide hombres del todo humildes y prudentes en
Cristo, y señalados en la pureza de la vida cristiana y en las letras".
Desde entonces ha sido característico de la Compañía mantener en tensión
creativa este requisito ignaciano del uso de todos los medios humanos, ciencia,
arte, erudición, virtud natural, con una total confianza en la gracia divina. 20. Capaces de
proponer alternativas. Hoy en nuestro apostolado, respetamos y apreciamos lo que
es bueno en la cultura contemporánea, sin dejar de proponer críticamente
alternativas para los aspectos negativos de esa misma cultura. En el contexto de
los complejos retos y oportunidades de nuestro mundo contemporáneo, nuestro
ministerio requiere toda la erudición e inteligencia, imaginación y
perspicacia, estudios sólidos y análisis rigurosos que podamos acumular.
Superar ignorancias y prejuicios mediante el estudio y la enseñanza, hacer
realmente del Evangelio una "Buena Noticia" a través de la reflexión
teológica en un mundo confuso y turbado, es una de las características de
nuestro modo de proceder. 7. Hombres
enviados, siempre disponibles para nuevas misio nes 21. ... y si
no consiguiesen permiso para quedarse en Jerusalén; volver a Roma y presentarse
al Vicario de Cristo, para que los emplease en lo que juzgase ser de más gloria
de Dios y utilidad de las almas(19). 22. Para
acudir a las necesidades más desatendidas. Nadal, al promulgar las
Constituciones se pregunta: ¿Por qué hay jesuitas? Ya hay sacerdotes
diocesanos y obispos. Y contesta simplemente que nuestro carisma, nuestra misma
razón de existir, es acudir adonde las necesidades están desatendidas. Nuestro
modo de proceder facilita esta movilidad(20). 23.
Disponibles para ser enviados a cualquier parte del mundo. El jesuita es
esencialmente un hombre para la misión, misión que recibe del Santo Padre y de
su propio superior religioso, pero en último término del mismo Jesucristo, el
Enviado por el Padre. "Las personas de esta Compañía deben estar cada
hora preparadas para discurrir por unas partes y otras del mundo, adonde fueren
enviadas por el Sumo Pontífice o sus Superiores"(21). 24. Deseosos
de comunicar este espíritu de misión. Y así, otra de las características de
nuestro modo de proceder consiste en vivir con libertad operativa: abiertos,
adaptables, hasta deseosos de cualquier misión que se nos pueda encomendar. En
efecto, nuestro ideal es una consagración incondicional a la misión, libres de
todo interés mundano y libres para todos los hombres y mujeres. Nuestra misión
se extiende también a promover ese mismo espíritu de misión en los demás. 8. Siempre en
busca del magis 25. Los que más
se querrán afectar y señalar en todo servicio de su rey eterno y señor
universal, no solamente offrescerán sus personas al trabajo, más aún... harán
oblaciones de mayor stima y mayor momento(22). 26. Sentido
del "magis". El magis no es simplemente una más en la lista de
características del jesuita. Las impregna todas. La vida entera de Ignacio fue
la búsqueda de un peregrino hacia el magis, la siempre mayor gloria de Dios, el
siempre más cabal servicio de nuestro prójimo, el bien más universal, los
medios apostólicos más efectivos. "La mediocridad no tenía puesto en la
cosmovisión de Ignacio"(23). 27. Una cierta
agresividad apostólica. El jesuita nunca está satisfecho con lo establecido,
lo conocido, lo probado, lo ya existente. Nos sentimos constantemente impulsados
a descubrir, redefinir y alcanzar el magis. Para nosotros, las fronteras y los límites
no son obstáculos o términos, sino nuevos desafíos que encarar, nuevas
oportunidades por las que alegrarse. En efecto, lo nuestro es una santa audacia,
"una cierta agresividad apostólica"(24),
típica de nuestro modo de proceder. Conclusión 28. Una
especie de reto. Nuestro modo de proceder es una especie de reto. Es el acicate
causante de "que el hijo de la Compañía actúe siempre y reaccione ante
las más imprevistas circunstancias de un modo coherentemente ignaciano y jesuítico"(25). 29. La oración
de Pedro Arrupe. Dios quiera que vivamos siempre con más fidelidad este camino
de Cristo modelado por San Ignacio para nosotros. Para lograrlo, oramos con la
oración del P.Pedro Arrupe: Señor:
meditando el modo nuestro de proceder he descubierto que el ideal de nuestro
modo de proceder es el modo de proceder tuyo. Dame, sobre
todo, el 'sensus Christi'...: que yo pueda sentir con tus sentimientos, los
sentimientos de tu Corazón con que amabas al Padre y a los hombres. Enséñame a
ser compasivo con los que sufren: con los pobres, con los leprosos, con los
ciegos, con los paralíticos. Enséñanos tu 'modo' para que sea 'nuestro modo' en el día de hoy y podamos realizar el ideal de Ignacio: ser compañeros tuyos, 'alter Christus', colaboradores tuyos en la obra de la redención(26).
1. MHSI Nadal V-I, pp.268 [II] y 287 [52a]. 2. MHSI Nadal V-I, p.262 [33]. 9. Primera Conclusión de la Deliberación de los Primeros Padres en 1539, MHSI v.63, p.3. 11. Al Padre Ignacio de Loyola (Cochín, 12.1.1549), 5. 14 los Padres enviados a Trento (1546) (BAC 784s). 15 Arrupe, Pedro: Carta y Documento sobre la Inculturación, AR 17(1978)236. 17. Autobiografía, 50 (BAC 130). 19. Autobiografía, 85 (BAC 157). 20. MHSI Nadal V-II, p.113 [281]. 23. Kolvenbach. Peter-Hans: A los amigos y colaboradores de la Compañía de Jesús, AR 20(1991)606. 24. Arrupe, Pedro: El modo nuestro de proceder, 12, AR 17(1979)660. 25. Arrupe, Pedro: El modo nuestro de proceder, 55, AR 17(1979)686. 26. Arrupe, Pedro: El modo nuestro de proceder, 56, AR 17(1979)687-690.
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